consecuencias de un pH ácido:
- Disminución de la actividad del sistema inmune.
- Favorecimiento de la calcificación de los vasos sanguíneos.
- Pérdida de masa ósea y masa muscular.
- Fatiga crónica.
- Dolor y rampas musculares.
- Caída del pelo y deterioro de las uñas.
- Piel irritada.
- Cansancio generalizado.
En este sentido, la nutrición es un factor vital para lograr el estado óptimo de equilibrio ácido-base, ya que hay nutrientes con la capacidad de acidificar y otros con la capacidad de alcalinizar. Los alimentos se clasifican según el efecto que tienen dentro del cuerpo después de la digestión, y no según el pH que tienen por sí mismos; así, el sabor no es un indicador del pH que pueden generar dentro del organismo. Es el caso del limón: a pesar de saber ácido, tiene un efecto alcalino.
En líneas generales, las frutas y las verduras tienden a ser alcalinizantes, mientras que los cereales, lácteos, legumbres y proteínas de origen animal suelen ser acidificantes. En este sentido, son muy importantes los minerales como micronutrientes para mantener el equilibrio correcto; los podemos obtener diariamente a través de la dieta, pero también son eliminados a través del sudor, las heces y la orina.

Una buena manera de incorporar minerales a la dieta es ingerir verduras de hoja verde, frutas, algas, tofu, soja, sésamo y cereales integrales.
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